Eso mismo me pregunto yo también. Hace un tiempo me propuso que le escribiera unas líneas en el que le describiera para una nueva locura, un blog. A estas alturas de la película, sinceramente, ya no me sorprende. Me tiene tan acostumbrado a dar giros de ciento ochenta grados sobre sí mismo que… todo lo que a los demás les parece incoherente a mi me parece en él de lo más coherente.
Los dos somos amigos desde hace tiempo pero su anonimato me trae a veces por la calle de la amargura, lo confieso. En momentos tengo la sensación de conocerle pero otras parece que sufre síntomas de personalidad múltiple, y parece que hablo con varias personas a la vez, aunque tal vez sea eso lo que más me atrae de él. Parece que no está cuerdo pero es uno de los locos más cuerdos que conozco, y mira que a lo largo de los últimos tiempos he conocido a gente que dice estar muy cuerda, pero que en realidad es de todo menos cuerda. Eso si, nadie lo duda, JDC es sorprendente y además le gusta sorprender.
Nuestra amistad comenzó como muchas otras, por casualidad. Un día nos encontramos, comenzamos a hablar, a hablar, a hablar, a reír y reír sin parar y cuando me quise dar cuenta él ya formaba parte de mí día a día. Sus mil y una ideas me hacen reír. JDC es un tipo honrado que se muestra tal cual, alocado, cierto, pero que sabe cuando y como guiñarte un ojo para decirte “eh, que estoy aquí y ya sabes que puedes contar conmigo” por lo que, a su manera y a su estilo este tipo se hace querer. Y si aun no te ha convencido él, no te preocupes, porque persistente es un rato y cuando se le mete una idea entre ceja y ceja no para hasta conseguirla ¡y si no que se lo pregunten al pobre Jesús Calleja! Al que trae mártir, ya que desde hace varios años, de forma constante y de manera insistente, le pide su coche. Tozudo es un rato, si, pero que queréis que os diga, él así es ¡Canalla!